lunes, 19 de febrero de 2018

8 pensamientos que no te permiten ser feliz.



El peso de los pensamientos en las consecuencias sobre nuestro cuerpo, nuestras decisiones y nuestros sentimientos, parece adquirir cada vez más valor. ¿Y si cambiamos el chip para sonreír más?

Aunque la Programación Neuro Lingüística ha sido tendencia en los últimos años, es un área con muchos años de historia y de estudio.  Los pensamientos negativos son inevitables, pero no la manera como los gestionamos. El miedo, la derrota, el dolor pueden ser sentimientos que nos permitan renacer o ser eternamente víctimas.

Según Preston Ni, profesor y entrenador de comunicación interpersonal efectiva, "múltiples estudios han revelado cómo actitudes negativas crónicas pueden afectar la salud, la felicidad y el bienestar". Ni presentó su libro "How to Let Go of Negative Thoughts and Emotions", donde había un listado de pensamientos negativos comunes que hacen a la gente infeliz y que publicó en la revista Psychology Today. 

1. Lenguaje autodestructivo: 

El lenguaje autodestructivo son mensajes que nos enviamos a nosotros mismos y que reducen nuestra confianza, disminuyen nuestro rendimiento y nuestro potencial, y en última instancia sabotean nuestro éxito. Este tipo de mensajes contraproducente incluyen frases como:

-    "No puedo ..."
-    "No soy lo suficientemente bueno…"
-    "Yo no estoy seguro ..."
-    "Yo no tengo lo que se necesita ..."
-    "Voy a dejar ..."
Para Ni la cuestión es obvia. Si nadie quisiera que otra persona le dijera que es malo o que no alcanzará el éxito en alguna cosa que emprende, ¿por qué deberíamos decírnoslos a nosotros mismos? Eso solo lleva a "convertirnos en nuestro principal detractor y enemigo". Una cosa es ser autocrítico y otra desalentarse antes de que todo empiece.
      
2. Piensa mal, ¿y acertarás?:

Una forma predominante de pensamiento negativo es hacer un balance de una situación o una interacción, y presumir siempre el lado negativo. "Mirar el vaso medio vacío", como se dice popularmente, es algo lamentablemente habitual y automático. 

Un trancón, ir al banco, una tarde de lluvia o una pelea con el jefe, por supuesto no tiene nada de positivo. Pero lo que dice Ni va más allá de ver el hecho, más bien apunta a la capacidad de relacionarse y de enfrentar esas circunstancias. "Esa elección puede hacerte más fuerte o más débil, más feliz o más sombrío, con poder o como víctima", dice Ni.

Si está en un trancón, pruebe escuchando música relajante, ir al banco en la posibilidad de caminar un rato y alejarse del trabajo, etc. "Todo está en la forma que elija para relacionarse con el momento", dice Ni. 


3. La comparación con los otros:


Las comparaciones son odiosas, y más si lo que hacemos es confrontarnos negativamente frente a las características de otros. La vida entera podrías pasar diciendo que otras personas son más atractivos, ganan más dinero o tienen más amigos que tú.

Querer más de lo que se tiene es una característica común de los seres humanos. Pero la "anormalidad" es que eso se convierte en celos, sentido de inferioridad o una inadecuada interpretación de tus logros. 

"Las investigaciones indican que las comparaciones sociales negativas habituales pueden hacer que una persona experimente un mayor estrés, ansiedad, depresión, y toma de decisiones contraproducentes", dice Ni.


4. Volver al pasado:

Aprender del pasado, pero no estar atrapado en él. Esa es la consigna de Ni. Los reveses personales pueden perseguirnos e impedirnos ver nuestro verdadero potencial. 

Puede ser que no tengamos influencia del pasado, pero sí del futuro. Hay que proyectarse con positivismo. Goethe nos recuerda: "Nada vale más que el día de hoy. No insistiré en el pasado. Tomaré mejores decisiones hoy y seguir adelante.


5. El poder que le damos a las personas:

El poder sobre nuestro trabajo, sobre nuestros sentimientos, sobre cómo nos comportamos. Las personas que pasan por nuestras vidas pueden marcar parte de ellas, pero no pueden determinar toda nuestra historia. Creer en el poder de alguien es convertirnos inmediatamente en víctimas. 

Una persona tendrá el poder que tú le des. Los círculos viciosos se rompen cuando se deja de lado el sentimiento negativo que una persona ejerce sobre ti.


6. El deseo de culparse: 


"Algunas personas culpan a sus familia disfuncional, sus relaciones negativas, sus desventajas socioeconómicas, sus problemas de salud, u otras dificultades de la vida como la razón de su infelicidad y falta de éxito", dice Ni.

Es obvio que las dificultades pueden intervenir en nuestra búsqueda de felicidad, pero jamás la determinan. Ni insiste en que es la manera cómo se abordan estos problemas las que hacen que seas infeliz o no.

Culpar a otros perpetúa el resentimiento y la amargura, nos quita el trabajo de cambia y deja nuestra felicidad a merced de otros. La transformación siempre vendrá desde adentro. 

7. Perdonarse a sí mismo: 

Todos nosotros cometemos errores en la vida. Cuando miras tus actos pasados, tal vez hubo decisiones y acciones de las que te arrepientes. Puede que haya habido errores desafortunados Pero lo más importante es ser compasivo contigo mismo, sabiendo que ahora que eres más consciente, y que tienes la oportunidad de no repetir los errores del pasado.

La diferencia en nuestra historia se hace cuando somos capaces de transformar nuestro futuro con base en lo que hemos vivido. 


8. El miedo al fracaso:

El peso del éxito es una de las mayores cargas que tenemos como seres humanos. Está bien tener herramientas para alcanzar metas, pero muchas veces los objetivos no se realizan por circunstancias que no podemos manejar.

Se debe tener una herramienta de motivación efectiva. "Caer y volver a levantarse es un refrán pertinente siempre", dice Ni. ¿Por qué dejarlo de intentar? 



domingo, 18 de febrero de 2018

JEAN JACOBO ROUSSEAU

─ ¿Te ha gustado este viaje? ─pregunta Horacio a Diana mientras se deja acariciar.

─Si, el paisaje es maravilloso ─dijo Diana─. Y qué mejor que estar en compañía de mi hija disfrutando de estas pequeñas vacaciones.

─Elena es feliz mientras esté dialogando de filosofía -dijo Horacio-.

─Es lo que a ella más le gusta ─dijo Diana-. Luego mira a Elena y le pregunta─. ¿Ya te está pasando el ardor hija?

─Si madre.

─¿y qué tal el viaje?

─A mí todo esto me gusta. La naturaleza, la comida, la compañía ─mientras le toma la mano a su madre─, y sobre todo que estamos entre amantes de la filosofía que me ayudan a ampliar mis conocimientos.

─A propósito de eso ─dijo Horacio─. Escuché que uno de tus filósofos favoritos es Rousseau

─Si ─dijo Elena─. Me parece uno de los mejores exponentes de la filosofía política

─Lo digo porque ya hablamos de Montesquieu y Voltaire ─dijo Horacio─. Faltaría Rousseau para completar los tres grandes exponentes de la ilustración Francesa.

─Aunque él no era Francés ─dijo Diana─. Si vivió mucho tiempo en Francia.

─Él era suizo, creo ─dijo Elena.

─Si ─dijo Horacio─. Él nació en Ginebra, Suiza, en el año 1712. Estaba de acuerdo al igual que los anteriores de superar la época del oscurantismo en la que los tenía La iglesia en esa época. Sin embargo se le conoce más, por sus avanzados aportes en los temas políticos y sobre todo que fue uno de los que con sus ideas, preludiaron la Revolución francesa.

─También se le considera padre de la pedagogía Moderna ─dijo Diana─. Por sus grandes aportes a la educación, especialmente en el acampo de la pedagogía.

─SI ─dijo Elena─. A propósito de eso, yo he leído el libro en el que expone sus ideas sobre educación. Se llama “el Emilio” y lo escribió en 1762.

─Pero es más conocido por su famoso libro “el contrato social” ─dijo Horacio─. En él expone sus ideas sobre la política. En él trata que todos los individuos, tengan participación en la comunidad y que el rey o soberano, garantice la libertad de los individuos a través del contrato; donde ellos le dan el poder de gobernarlos pero aquel, les debe respetar sus libertades. Se trata de organizar la sociedad, donde los ciudadanos, tengan una mayor relevancia en las decisiones del estado. Si los otros defendían de mayor forma el absolutismo monárquico; JJ Rousseau, trató de volver a las idead de democracia popular.

─Hay un escrito de Rousseau muy bonito ─dijo Elena─. Titulado “Discurso sobre el origen y fundamento de la desigualdad entre los hombres”. En él expone sus ideas sobre la bondad del hombre y cómo la sociedad lo corrompe. Es la frase mas conocida de él: "El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe". Según Rousseau, el hombre por naturaleza es un ser bueno que carece de una estructura moral o social y es en la medida que va acogiendo las ideas de la sociedad, que se va haciendo su propio pensamiento, lo que lo deja expuesto a la corrupción social y moral. A partir de ese pensamiento sobre el hombre y su estado de naturaleza, Rousseau, condena las injusticias de su época, advirtiendo sobre la corrupción reinante y tratando de desenmascarar el desorden de la sociedad civil.

─Una apreciación muy bonita de Rousseau ─dice Diana─. Porque es donde el menciona que el núcleo de la sociedad es la familia, que luego desde ahí era llevado a la comunidad. donde se vivía no según la ley, sino las costumbres y se repartían todo lo que encontraban en la naturaleza por igual. Pero luego con la aparición de la propiedad privada y la acumulación de riquezas en manos de los que tenían mayor fuerza, empezó a desquebrajarse la comunidad y por ende las familias.

─Partiendo de esos postulados ─dijo Horacio─. Rousseau, consideraba que fue a partir de ahí donde empezaron aparecer los señores feudales, dueños de grandes tierras, y por medio de eso, la servidumbre y la esclavitud que debía trabajar para ellos para poder comer.

Horacio señala a Elena y a la mamá con su dedo y continúa ─Es precisamente ese discurso del que hablaban ustedes, el que tiene su continuidad en su obra cumbre “El contrato social”, que lo escribió en el año 1762. Es ahí donde Rousseau, deja ver claramente, que para que haya un mayor respeto al hombre como tal, es necesario realizar un contrato en el que el soberano, proteja la tierra de los señores feudales, pero también proteja a los demás hombres, sin permitir la esclavitud.

─Esa es una de las cosas que más se le critica ─dijo Elena─. Que apoyara la propiedad privada de los feudales.

─Es que según Rousseau ─dijo Horacio─, era algo necesario, porque ya era algo inherente al estado de sociedad. Sin embargo, escribía que debía existir un perfeccionamiento de la organización política, donde se respetaran los derechos de los feudales y de la servidumbre.

─Si ─dijo Elena─. Tanto que en su libro el contrato social él propone una nueva sociedad fundada sobre un pacto libremente aceptado por los individuos, de los que emana una voluntad general que se expresa en la ley y que concilia la libertad individual con un orden social justo.


─Ese ─dijo Horacio señalando a Elena─. Eso que acabas de decir, es el resumen de ese libro. Esa es la idea principal de Rousseau en su libro el contrato social.