domingo, 28 de mayo de 2017

Evita el Sufrimiento


El sufrimiento, puede ser algo que nos persigue, cuando así lo queremos ver desde nuestras emociones y pensamientos, y si no logramos cambiar de actitud por una positiva que convierta el sufrimiento en formador de carácter y crecimiento personal, siempre estaremos siendo seguidos por él, porque no es algo que esté fuera de nosotros, sino al interior nuestro.

La terapeuta, Annyull Maestre, al respecto nos dice que de ello, podemos aprender que nuestra conciencia tiene un gran poder sobre nosotros, ya que nos hace crear mundos diferentes al verdadero. Ponemos nuestra experiencia como fundamento para ver las cosas como nosotros deseamos que sean como nosotros somos.

Pero toda esa realidad depende mucho de nuestra interpretación y de cómo nuestras sensaciones nos transmiten el mundo imaginario de nuestra conciencia, porque no es más que eso, una imaginación, una idealización de las cosas que observamos a las que cada persona le puede dar una mirada diferente de acuerdo a su propia realidad.

Es por eso que podemos decir que es nuestra mente el mayor obstáculo para experimentar la verdadera realidad. Porque de allí suponemos la realidad en la que estamos, y pasaremos de ella, cuando aprendamos a controlar nuestra mente a observar cada paso que damos, cada pensamiento que nos llega, cada emoción y cada acto que realizamos.

Sin embargo la mente es un instrumento soberbio, y muchas veces terco y obstinado a lo que ya tenemos como experiencia, y solo eso nos deja ver y en muchas ocasiones cuando queremos dar otra interpretación a lo que nos sucede, ella trata de hacernos ver que las cosas son de la manera como las hemos creído y que no hay otra, es ahí donde inicia nuestra lucha con nosotros mismo, para crecer, para no dejarnos llevar por ideas pasadas que nos hacen daño y las cuales simplemente hemos adquirido en el mundo que nos rodea, pero no siempre tienen que ser así.

Si usas la mente de forma correcta podemos traer a nuestras vidas más prosperidad y abundancia, pero ojo, no es esa prosperidad y abundancia de tener mucho dinero, sino de poder mantener un equilibrio original en tu vida, evitando las perturbaciones externas que son las que más te hacen daño, cuando aprendemos a formar nuestra mente desde lo que somos como seres vivientes, empezamos a entender lo que nos han dicho, que busquemos primero el Reino interior y lo demás vendrá por añadidura.


Te has preguntado si lo que vives está realmente afianzado en tus convicciones, en tus ideales, en tus creencias, o simplemente son impuestas por otros.

Has visto como la sociedad nos ha llenado de tabúes, de premisas, de acciones, reglas, mandatos y leyes que cumplir y es poco lo te dejan vivir a tu libertad o libre albedrío de acuerdo con lo que tú piensas que haces por ti mismo.

Esta sociedad nos ha implantado casi todo lo que hacemos, nuestra forma de pensar, actuar y hasta de sentir, pero muchas veces no nos damos cuenta de eso, porque estamos demasiado sumidos en lo que nos muestra lo que nos rodea, la televisión, la política, la moda y en general toda la publicidad que no envían a diario.

Así las cosas es poco lo que queda de nosotros mismos, como actores principales de nuestra propia vida, porque la mayoría está impuesto por los demás.

Nos dicen cómo y qué comer, vestir, como caminar, como hablar que debemos utilizar y es tanta a la apuesta que hacemos a eso que dejamos de ser nosotros mismos.

Nuestra propia esencia está consumida por la esencia social del capitalismo, el hedonismo y el consumismo, que nos invitan a realizar acciones para que otros nos miren y nos acepten, porque en una sociedad como la nuestra se acepta y se sigue, al que tiene poder, dinero,  que es manifestado con cosas externas, no internas.

Que carro tiene, que esposa tiene, es bonita o bonito, si es así eres admirado y entras en una competencia que otros te imponen, sin importar si la belleza viene acompañada de lealtad, de fidelidad, de compañía, solo pretende algo externo y muchas veces ni con eso nos conformamos, sino que desbordamos más allá en la competencia.

Cuánto dinero nos gastamos por vernos mejores para los demás pero poco invertimos en ser mejores en nuestra esencia. Ya ni vives para ti, solo vivimos para los demás y que falla en la estamos, porque eso en vez de hacernos mejores como pensamos, nos está acarreando un peso más para nuestra existencia.



No es fácil ir dejando atrás todas esa ideas que nos han plasmado de competencia, de ser mejores, en cuanto a títulos académicos, en cuanto a casas lujosas, a carros lujosos, a ropa cara (no fina), para adentrarnos a formar nuestra propia vida, con tranquilidad interior, donde la importancia de lo que tienes y dicen los demás frente a lo que tienes pasa a un segundo plano, y te preocupas menos, brindas más amor, nos volvemos más solidarios y nos despojamos de lo material que es efímero, (porque no todo lo material es malo) y pasamos a la esencia de nuestra vida y lo que nos rodea, sin hacernos daño a nosotros mismos ni a los demás.

Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es.

Acaso porque crees que compites tanto, por ser mejor, para quien, que estas ganando, mucho dinero, mucho poder, y eso a que te llevas, más estrés, mas intriga, mas persecución, y tú qué, que ganas para ti, con todo lo que consigues, y te vas desgastando y desgastando y al final vas a morir y todo eso que. Considerarás que viviste bien por todo eso que conseguiste, tal vez, pero no fuiste muy feliz. Te pasarás toda la vida, tratando de encontrar cosas que otros te han dicho que serán buenas, porque así serás aceptado y serás apreciado en sociedad, pero te vas dando cuenta que siempre tienes gente que te quiere y otras que no, hagas lo que hagas, y entonces dime, para qué toda esa angustia, tratando de conseguir y conseguir cosas materiales que hasta dañas tu cuerpo y otras personas por conseguirlas, pero que muchas veces no te dan mayor felicidad.

Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que nosotros hacemos con lo que han hecho de nosotros. Porque habremos de ser lo que hagamos con aquello que hicieron de nosotros (Sartre). El mismo autor nos dice, que una batalla se pierde cuando uno cree que la ha perdido.


Así como hay leyes para mantener el equilibrio social, tú debes tener tus propias leyes para mantener el equilibrio emocional. ¿Qué estás haciendo para ello?

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